La Cabrera "Tierra de Lobos"

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Un grupo de vecinos de Murcia y la Vega Baja promueve medidas para proteger al lobo ibérico, el oso pardo y la comunidad de aves en el corazón de la zona lobera de la Sierra de la Cabrera y de la Valdería. 

Explorando La Valdería y Cabrera, dos comarcas del suroeste leonés, tras la huella del lobo ibérico, se enamoraron de la naturaleza agreste de la comarca y se convirtieron en vecinos de una pequeña aldea de Truchas, casi despoblada.

Ahora, ocho de estos murciano-alicantinos han establecido en Valdavido su residencia temporal, se integraron hace dos legislaturas en la junta vecinal, implicando también a los oriundos, y hasta han creado la Asociación Cabrera Natural, para contribuir a promover la conservación de los valores culturales, ecológicos y naturales de la comarca leonesa.

Los cabreireses de adopción han eliminado el 'Canis lupus signatus' de la lista de animales cinegéticos en el Plan Técnico de Caza de sus montes comunales y ahora, mejoran el hábitat del oso pardo y de la trucha del río Ería.

José Antonio Ballester y José Antonio Sánchez Zapata fueron la avanzadilla, a la que luego siguieron media docena de amigos más. Con dedicación y entusiasmo han restaurado las casas de la aldea, en la que ya solo habitaban cinco vecinos cuando ellos llegaron, respetando la característica arquitectura tradicional del siglo XIX de la zona, construida a base de pizarra, madera de roble y roca de río. Además, su iniciativa ha animado a otros vecinos, descendientes de los genuinos pobladores, que en su regreso a sus orígenes han seguido su ejemplo.

Aunque llegaron para disfrutar de la naturaleza «más salvaje» y entre sus actividades principales está salir al monte a avistar lobos y osos pardos -«hace cuatro años vimos el primer oso aquí», afirma Carlos Javier Durá, otro de los cabreireses de adopción, al ver que «se cernían peligros, como la apertura de canteras, la instalación de parques eólicos, las reforestaciones masivas de pinos» y las construcciones de nuevo cuño sin respetar la arquitectura y el patrimonio cultural, «decidimos tener una participación más activa», explica Sánchez Zapata, biólogo y profesor de la Universidad Miguel Hernández.

«Entre lo mediterráneo y lo atlántico», define Carlos Javier Durán, abogado especializado en Derecho Ambiental, los bosques de «la zona más lobera de toda España» cuentan también ahora con la presencia del oso pardo y, para no dejar nada al azar, desde la aldea han impulsado la participación en la gestión del Plan Técnico de Caza en las 2.500 hectáreas de monte comunal para «imponer una gestión sostenible», eliminar el lobo ibérico de las especies cinegéticas, promover la tala basada en criterios de sostenibilidad y oponerse a las reforestaciones masivas con pinos que reducen la biodiversidad e incrementan el riesgo de incendios, defienden.

Además, a raíz del primer avistamiento de oso pardo en la zona, han firmado un convenio con la Fundación Oso Pardo para mejorar el hábitat de estos plantígrados -se alimentan de especies frondosas con frutos secos- y fomentar el crecimiento de la población osera.

Igualmente, con el permiso de la Confederación Hidrográfica del Duero, han promovido actuaciones en el río Ería para mejorar el hábitat de la población de truchas, «de las más puras de España», apostilla Durá.

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