Los senderistas bañezanos se dieron un paseo por la Valuerna

5º Foto de Grupo

Otra ruta de los senderistas bañezanos en la que no faltó ni el baile, para la que se prometía mucha agua pero respetó el tiempo y solamente cuando ya estaban con el café apareció la lluvia para irse de recogida con un poco más de alegría si cabe, después de un “paseo” precioso por nuestra vecina comarca de la Valduerna.

Así nos lo han contado desde el propio club; 

Llevaban tiempo nuestros compañeros de camino de Destriana queriendo hacer una ruta por su localidad y sus parajes y para “animarnos” un poco (como si hiciera falta animarnos) nos ofrecieron también una buena paella para finalizar la ruta. Bueno, ese fue el empujón que nos hacía falta para decidirnos completamente y así, disfrutamos de una ruta por un lugar cercano (el tiempo tampoco ayudaba a tomar decisiones más lejanas) y que al final resulto espectacularmente agradable.

Con salida a las 9 de la mañana 58 senderistas iniciaban la salida del lugar de costumbre para llegar al bar de las piscinas de Destriana y coger fuerzas con un café y un dulce para la “dura” tarea de caminar los 15 kilómetros  de que contaba la marcha de hoy y con un guía nuevo, Tomas.  (hoy la Secre se lo tomó como una senderista más)

Cerrando filas el otro anfitrión, Miguel, para que nadie echase en falta nada ni a nadie y así se sale de Destriana en dirección  a Castrillo por medio del monte y con una densa vegetación producto de las lluvias acaecidas en los últimos meses y que hacían del camino una constante pared bilateral de flores, arbustos, plantas, arboles, setas, jara, y demás, con diversidad de colorido, tan pronto te encontrabas un campo de rojas amapolas  como uno de flores amarillas, como cerezos con su fruto ya prácticamente comestible, como setas (alguna peligrosa) y todo, con un cielo nublado pero con una temperatura agradable y perfecta para caminar, lo que hizo disfrutar a los senderistas que llegaron incluso a quedar en manga corta (algunos) y a despojarse de chubasqueros y demás prendas para combatir el frío.

Poco a poco, pasito a pasito, se llegó a Castrillo de la Valduerna y en el “chiringuito” al lado del rio nueva reposición de fuerzas para quien quiso, 10 minutos de parada y…a seguir, todavía quedaba un buen trozo.

Y, el camino, de nuevo con su colorido espectacular, la lluvia tiene el monte extraordinariamente húmedo y eso hace que los árboles, flores y plantas tengan una belleza especial.

Los “reporteros” no daban abasto para hacer fotos de todo lo que veían y eso hace que el grupo se disperse y algunos vayan por el camino equivocado, con el consecuente retroceso de alguno/a para orientarlos y continuar la marcha. Por suerte, no había mucho donde esconderse, aunque la vegetación era muy densa y el error en el camino se enmendó con  algunos metros más de ruta para volver a la senda correspondiente.

La llegada a la piscina significo el aperitivo para los “fatigados” caminantes mientras que otros iban a preparar la comida y las mesas en el antiguo cuartel de la Guardia Civil, ahora abandonado, y que sirvió para hacer de improvisado comedor.

Cuando el grueso de senderistas llegó, media hora más tarde, la mesa tenía todo preparado, platos con entremeses, cubiertos, vasos, vino, agua, servilletas y…una paella que dejaba un olorcillo casi casi tan bueno como luego el sabor que pudimos comprobar. Enhorabuena de nuevo a los cocineros, Tomas y Miguel, que al finalizar la comida recibieron un detalle cada uno por parte del Club como recuerdo del día tan fantástico que nos habían hecho pasar.

Y, entre risas y buen apetito dimos cuenta de la comida y luego del postre, un riquísimo brazo gitano que a nadie dejo con mal sabor de boca, y que alguna quiso comer tan rápido que casi lo hace por la nariz… ¡ay!, que ansía.

Tras la comida, aún dio tiempo para otro paseo para ver el reloj de sol del pueblo y la antigua ermita, y de tomar el café de después de comer, de nuevo en el bar de la piscina donde, ya sentados y a la espera del autobús la lluvia nos quiso alegrar el día del todo y así algunos/as aún tuvieron ganas de mojarse un poquito entre las risas del resto, que no desaprovechan ocasión para reírse o enredar para acabar un simpático día.

Y, aunque sea repetitivo, es de bien nacidos ser agradecidos, de nuevo gracias a Tomas y Miguel y a todos los que colaboraron en alguna de las cosas que se fueron realizando durante el día.

No, no se me olvidaba, aunque para “suerte” o “desgracia” de algunas este que suscribe no pudo hacerlo, en el chiringuito de Castrillo, a mitad de la ruta, hubo música de pasodoble y algunas se animaron, y es que…cada día sale algo nuevo y simpático en este fantástico grupo.

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