Los senderistas bañezanos despidieron el año en Bragança en el Parque del Montesinho

SenBragançaLos senderistas bañezanos despidieron el año de rutas fuera de España en el país vecino de Portugal una ruta que como no podía ser menos fue un gran día de ruta, con un día esplendido en cuanto al tiempo y una fantástica convivencia, de amistad, de risas, pero sobre todo de “buen rollo”, a pesar de que la ruta fue algo diferente de lo habitual.

Así nos lo cuentan desde el propio Club de Deporte y Atletismo Bañezano quienes son los encargados de organizar y preparar estas actividades deportivas;

Ya durante la semana se iba viendo ambiente de fiesta, y los 79 excursionistas que a las 8:30 del Domingo iniciaban la ruta a Braganza en dos autobuses ya dejaban bien claro que iba a ser un buen día.

Primero, a la altura de Villardeciervos ya pudimos contemplar en medio de la carretera 2 pequeños corzos y un grupo de ciervos, preciosa estampa con la que los ojos se deleitaban llegando poco después a la parada del café.

Aquí empieza la distribución de la gente, el primer autobús tenía que hacerlo rápida- mente para iniciar la ruta, ya que el parque natural de Montesinho no deja hacer grupos de mas de 25 personas por lo que había que dividirse en tres grupos y así el primero de ellos apuraba su café para salir 10 minutos antes y poder iniciar la marcha , (a las 13.30 siempre hora española, teníamos la comida en un restaurante cerca de Bragança y no podíamos demorarnos mucho.)

Cuando llega el segundo autobús ya el primer grupo ha salido e iniciado la ruta y un segundo grupo también la comienza, esperando “los más rápidos” a que pasen los 10-15 minutos correspondientes para salir.

Cuando lo hace el tercer grupo, lo hace por una ruta errónea, lo que hace retroceder el camino andando (unos 500 metros aunque a alguna le cundiera como 3 kilómetros) y retrasar un poco la hora, pero ni una mala cara, al contrario, bromas para el guía, y pasito a pasito vamos contemplando el monte (precioso) hasta llegar al rio, donde siguiendo el curso del mismo ya vinieron algunos refuerzos del primer grupo a acompañarnos, lo cual permitió que el camino ya fuera más seguro a pesar de las bromas correspondientes. 

La llegada al destino permitió regresar a los autobuses e irnos hacia Bragança, al restaurante “el Javalí”, donde, tras ser recibidos con música de gaitas y tamboriles, que nos amenizaron musicalmente la comida, “devoramos” los suculentos platos que en el habíamos concertado y seguro que nadie quedo con hambre.

Un embutido variado de primero fue seguido de un plato exquisito de alheira (embutido típico portugués hecho de carne de ave o de caza), para luego calentar un poco el estomago con una sopa de gallina y continuar con un bacalao perfectamente cocinado y rematar con carne de jabalí patatas, castañas asadas y grelos que no dejo a nadie insatisfecho, al contrario, “Vaya banquete”.

El postre a elegir, por si era poco, macedonia, tarta de queso o tarta de castañas y la elección fue terriblemente dramática, todo estaba exquisito.

En los postres, agradecimiento a nuestro colaborador en esta excursión, José Luis Riego, con unos pequeños regalos del Club, sin el cual esta excursión no hubiera sido posible pues fue el encargado de gestionar todo lo referente al Parque, al restaurante y todos los detalles de la misma. En nombre del Club muchas Gracias José.

Pero, claro, todo esto tuvo un pequeño problema, “el tiempo”.

Si teníamos previsto estar a las 16:00 horas en Bragança, a las 18:00 estábamos saliendo del restaurante y las dos horas que teníamos para visitar la ciudad se quedaron en apenas tres cuartos de hora y eso porque se amplio un poco el horario para que la gente pudiera ver el centro, el castillo o lo que prefiriera, pero…con tan poco tiempo, la cosa se complicó.

Tras esta breve visita y la recuperación de los “perdidos” de última hora, regresamos a La Bañeza, entre canticos y villancicos donde nos esperaba un suculento chocolate con churros en la churrería Ulises, como colofón a una nueva ruta que marcaba el fin de la temporada a pesar de que todavía los estómagos estaban haciendo la digestión de la comida.

Pero la mayoría quedaron al mismo y, desde allí, deseándonos Feliz Navidad unos a otros y agradeciendo a José Luis Riego sus desvelos porque toda la excursión saliera bien (como así fue), quedamos emplazados para la marcha del turrón del próximo día 30 y para la próxima temporada que tendrá en enero su primera ruta y el reencuentro con todos.

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