Casi una decena de personas desaparecidas en los últimos veinte años

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La Brigada de Delitos contra las Personas de la Guardia Civil de León busca a nueve personas desaparecidas desde hace veinte años, recientemente fue hallado en La Bañeza y con vida un varón leonés cuyo paradero se desconocía desde 1989.  

Desde 1988 se constatan nueve desapariciones de larga duración. «Hace un mes hemos encontrado en la zona de La Bañeza a una persona de la que no se sabía nada desde el año 1989. Se le localizó pero pidió a la familia que no se informase de nada. Nosotros les hicimos saber que estaba bien y que no quería saber nada de ellos». Los otros nueve que se buscan son de un perfil concreto. «En época estival suele haber mucha desaparición de menores o de gente con demencia, pero las de larga duración son de un tipo de edad ya muy avanzada, que salieron a dar un paseo cerca de un río o por el monte y no se ha vuelto a saber nada de ellos. Pronosticamos en la mayoría de los casos que van a tardar mucho en aparecer y en todos los supuestos, tenemos claro que no hay indicios de criminalidad». La mayor parte de los casos arrancan con «gente que se desorienta». Problemas familiares y escolares están detrás de la mayoría de los casos restantes de importancia no tan acuciante. «La mayoría aparece bien. Son pocos los episodios de suicidio».

Hay muchos casos a final de curso a vueltas con las notas «pero ahí suelen ser reincidentes y se solventa en unos días».

Desde el año 2014 se han gestionado alrededor de 60 expedientes por desapariciones. «En unos días o en unas semanas, pero todas estas se han resuelto». Más complicado es establecer hipótesis sobre las de mayor duración: «Buscamos indicios de criminalidad en primer lugar y luego ya se buscan otras opciones», reconoce el mando.

BARRIDO PERIÓDICO

De manera periódica se realiza un barrido de las bases de datos en Tráfico, Seguridad Social, Hacienda «e incluso en las redes sociales». «Lo primero de todo y más importante es realizar una buena anamnesis. Se trata de elaborar un análisis de la personalidad del desaparecido y de sus circunstancias» para hacer una radiografía de la situación. «Lo importante es partir de una base de investigación sólida. No siempre las familias aportan todos los detalles de la investigación completa. Y lo más importante es saber si la desaparición es voluntaria o no».

SEGÚN EL TIPO

Los puestos son los primeros que se hacen cargo de la investigación. En caso de que el asunto sea más complejo, interviene ya la Unidad de Investigación Criminal de la Guardia Civil en León a través de la Brigada de Delitos contra las Personas y si persisten las dificultades, se requiere ya de la participación de la Unidad Central Operativa (UCO).

Hay dos clasificaciones: desapariciones de alto riesgo (DAR) y desapariciones de riesgo limitado (DRL). «Las de menores siempre son de alto riesgo, igual que las que de quienes no ofrecen signos de voluntariedad».

La intensidad de la búsqueda es la misma en los dos casos. «Junto a la violencia de género es uno de los campos que más ha evolucionado», explica el sargento.

El cuerpo policial competente en la materia es «el que tenga la jurisdicción en la zona en la que se vio con vida por última vez a la persona que ha desaparecido». A partir de ahí se establecen una serie de protocolos que finalizan de forma diversa. La teoría dice que el final será feliz. La práctica, que no siempre.

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