"El Patarero", el bocazas que "enredó" a los poíticos leoneses

Jose Luis Ulibarri y Ángel Luis García Martín, el 'patatero', ambos detenidos en el marco de la operación 'Enredadera'.

"El patatero", Ángel Luis García Martín,casado con una bañezana de padre adinerado, éste le fue arropando económicamente en sus primeras inversiones, que pronto perdieron dinero. La empresa Patatas Valderrey (Grupo AGM), ubicada en el polígono de Riego de la Vega, pronto acumuló pérdidas, emulaba torpemente el círculo vicioso de extorsión informativa y pagos de favores a cambio de contratos públicos.

Es la espina dorsal de la investigación policial y judicial de la trama corrupta Enredadera. Su incontinencia verbal a través del telefono 'pinchado' pone de los nervios a los muchos implicados leoneses y otros del resto de España.

Ángel Luis García Martín es un empresario maragato que un día creyó ser su idolatrado José Luis Ulibarri y acabó arrastrándoles a ambos a sufrir prisión fulminante por corrupción.

Los pinchazos telefónicos de la Operación Enredadera que suma de momento más de 43 ayuntamientos investigados en toda España, con más de 20 personas sólo en León, se han puesto las botas con él, según se desprende de la profusa investigación policial de la UDEF, la Fiscalía Anticorrupción y el Juzgado número 1 de Badalona donde nació el caso.

Por su "bocachancla", como le ha definido alguno, han salido buena parte de las pruebas judiciales que señalan a alguno de los alcaldes de poblaciones más relevantes de la provincia, como San Andrés del Rabanedo, Astorga, Villaquilambre o Villarejo de Órbigo, así como a algunos de sus colaboradores necesarios también imputados, como el empleado de confianza de Ciudadanos en la Diputación, Sadat Maraña, o el exconcejal, gerente de una de sus empresas y mano derecha, Juan José Simón Callejo.

El sumario está trufado de detalles que evidencian la torpe personalidad de García. Como aquel 13 de julio de 2017 en que llamó a un empleado de una de sus empresas, Agema, para preguntarle si habían comprado las pegatinas con el logotipo de la compañía para identificar los sobres que su empresa mandaba a un contrato presuntamente amañado en el ayuntamiento madrileño de Arroyomolinos. No tiene desperdicio la trascripción literal de la Policía:

- Ángel Luis García Martín: (...) Va con el logotipo de Agema y va muy bien presentado

- Rafa: Si, pero no pueden ir con el logotipo.

- Ángel Luis García Martín: ¿Por qué?

- Rafa: Hombre, porque no, porque eso es contraproducente, porque entonces se ve en el sobre quién es la empresa.

- Ángel Luis García Martín: Hostia pues entonces en León hacemos todo con un sobre de Agema.

- Rafa: Ya pero eso a la hora de licitar una obra no es bueno porque entonces parece como que tienes, eh, sobre los sobres se ve que es una empresa, poner el logotipo no es buena idea.

- Ángel Luis García Martín: Bueno mándalo como quieras, venga ya está, mándalo a Arroyomolinos ya sabe el precio Jesús y mándalo.

Da buena cuenta de la escasa preparación, o acaso la sobrada confianza, de un hombre nacido en 1966 en Astorga y que en su currículum, por encima de todo, tenía a gala destacar ser licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales. Lo poco o mucho que supiera lo pudo aprender de su padre, que arrancó negocios de cierto éxito en la vecina comarca de La Cepeda en los tiempos en que los almacenistas de patatas, como 'Los Pesetos' y otros, consiguieron un considerable capital.

Su conexión, indirecta, con Bertín Osborne

Su situación personal se agravó cuando su suegro se enteró de que su hija no era la única mujer en la vida de García Martín y le retiró el respaldo económico. El hecho de la existencia de "una querida" aparece literal en el sumario judicial de Enredadera. Y así, en 2016, un fondo de inversión llamado Weston Hill Asset Management -del que, por cierto, era socio el cantante Bertín Osborne- acabó quedándose con la empresa, junto a una embotelladora de agua del grupo Pascual en Folgoso de la Ribera. Bien es cierto que nunca le pagaron toda la cantidad estipulada, enmarañado todo en varios pleitos y acuciando sus deudas.

Con parte del dinero que sí pagaron puso en marcha las nuevas empresas que, como Agema, están en uno de los epicentros de la trama corrupta, ya que cuando comenzó a intimar y asociarse con el todopoderoso Ulibarri adoptó para ellas el mismo modelo que usaba el ponferradino para alzarse con contratos públicos de obras y de servicios. El uno con la amenaza de la presión a políticos de muchos de sus muchos medios de comunicación y el otro con la que podía ejercer El Faro Astorgano, que había logrado presidir.

'El Patatero' (aunque en Astorga nadie o casi nadie le conocía por ese apodo, aunque ahora obviamente sí) vivió su mejor época. El grueso del equipo de Gobierno del PP en Astorga, el alcalde Arsenio García incluido, y la formación leonesista PAL, Pablo Peyuca, comían de su mano. Y a cambio le pedían que publicara lo que y cómo les interesaba.

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