
El bañezano José Antonio Villar ha llegado a ocupar un hueco en la reconocida revista de caza y pesca "Jara y Sedal", por este homenaje a su abuelo, Trinitario Pérez, realizándose una foto con la misma escopeta y en el mismo lugar, Herreros de Jamuz, que hace 56 años.
Además otro detalle, según relatan en esta revista de tirada nacional, es que no solo sale en la foto el nito con la misma escopeta, el mismo canana, morral y también con una descendiente directa de la perra que aparece en la imagen original.
El nieto satisfecho de esta tradición y pasión por la caza relata a Jara y Sedal, "Mi abuelo era cazador, luego cedió la escopeta a mi tío Bienvenido, y él lo hizo conmigo", lamentándose de que su abuelo no pueda hablar al sufrir alzhéimer. "El año pasado dejé de usar el arma y la sustituí por otra, pero quiero que siga siendo motivo de unión familiar en torno a la caza, quiero que pase a más generaciones", confiesa el joven cazador.
Relata que para ellos los perros siempre han sido una de las partes más importantes de la caza, y han mantenido la misma familia perruna a su lado desde hace más de medio siglo: "Mi abuelo Trinitario tenía un cruce de sabueso con podenco, algo que pasó a mi tío y posteriormente a mí, aunque con un cambio significativo, y es que los hemos ido cruzando con podenco portugués porque no queríamos que tuvieran tanto rastro en las salidas", detalla el joven José Antonio.
Un artículo en el cual relata las sabias enseñanzas heredaras de su abuelo, Trinitario Pérez, en la caza y en el campo, como un libro abierto lleno de consejos, anécdotas y aventuras sobre las cacerías de hace medio siglo. Todo un privilegio para su nieto. "Mi abuelo me ha transmitido que antes cazaba mucho la liebre y que, por ejemplo, iban, la levantaban, se sentaban en un árbol y esperaban a que los perros le dieran la vuelta y la pasaran por delante de ellos. Podían estar media mañana allí esperando a que eso sucediese, y solamente con ello disfrutaban", recuerda.
Se trata de esas pequeñas cosas que hacen grande a este mundo: "Mi abuelo no se cansaba de repetir y repetir que el valor del respeto a los demás y a la naturaleza es el más importante para un cazador. Ahora cazamos mucho el jabalí, pero en su época no se acostumbraba a esa caza, por lo que estaban acostumbrados a andar mucho y a respetar a todo y a todos", argumenta Villar.








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