
El Santo Padre Francisco recibió ayer en audiencia a S.E. el cardenal Giovanni Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. En la misma audiencia, el Santo Padre autorizó a la Congregación a promulgar los Decretos relativos a las virtudes heroicas del Siervo de Dios Ángel Riesco Carbajo, obispo titular de Limisa, obispo auxiliar del administrador apostólico de Tudela, Fundador del Instituto de las Misioneras de la Caridad; nació en Bercianos de Vidriales el 9 de julio de 1902 y murió en La Bañeza el 2 de julio de 1972, siendo el fundador del periódico local El Adelanto Bañezano en 1932.
Nacido en el seno de una familia modesta fue el primero de tres hermanos. Al conocerle el padre Antonio Cid, familiar suyo, estudiante en la Universidad de Comillas (Cantabria), se interesó por él y consiguiendo una beca pudo ingresar en la universidad, que en aquellos tiempos se hallaba en el apogeo de su celebridad, dirigida por grandes hombres de la Compañía de Jesús. Perteneció a la Congregación Mariana del Seminario. Ordenado sacerdote el 25 de julio de 1926, su primera misa fue el día 22 de agosto en la parroquia de Bercianos de Vidriales. Su primer destino fue coadjutor de La Bañeza en la Parroquia de El Salvador, donde desarrolló una labor apostólica y evangélica. Fue un sacerdote muy cercano al pueblo, que convivía con él y se interesaba en especial por la gente más necesitada. Allí formó a grupos de catequistas entre las mujeres de la parroquia. En 1932 fundó el periódico El Adelanto Bañezano. En 1957 decidió crear un instituto para acoger en él a todas aquellas personas que no tenían cabida en los demás existentes, enfermos, gente sin estudios o bienes de fortuna, cumpliendo las palabras de san Pablo: “Caritas Christi urget nos” (“el amor de Cristo nos apremia”). Se llamó Instituto Secular Misioneras Apostólicas de la Caridad.
Su obra llamó la atención en la diócesis y al cabo de algunos años fue llamado para ocupar el puesto de vicario general, brazo derecho del obispo de Astorga. Poco tiempo después, la delicada salud de monseñor Lauzurica, primer arzobispo de Oviedo, le llevó a necesitar la ayuda de un obispo coadjutor y Ángel Riesco fue elevado a la categoría episcopal.
Sólo pudo ejercer su tarea auxiliar en Asturias algo más de un año, porque fue trasladado a Tudela (Navarra), una mini-diócesis dependiente del arzobispado de Pamplona, donde permaneció diez años tras los cuales presentó su dimisión que fue aceptada en Roma. Entonces regresó a La Bañeza y a su instituto donde permaneció hasta su muerte en el año 1972.








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