El cultivo de cebolla de las vegas bañezanas se duplica y se prepara para viajar a Arabia Saudí

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El cultivo de cebolla en las vegas de los ríos Tuerto, Duerna y Órbigo duplicará su superficie para esta campaña, tras los buenos resultados obtenidos el año pasado, en la que se sembraron en la comarca de La Bañeza 30 hectáreas, lográndose una producción de unos dos millones de kilos, de las que la mayor parte se vendió en Arabia Saudí.

Por otra parte, se introducirá el cultivo de la zanahoria en la misma zona, con 15 hectáreas de siembra de una variedad destinada a la industria de transformación.

Los agricultores que participaron en la introducción del bulbo el año pasado y quienes han querido sumarse a la iniciativa se reunieron ayer en La Bañeza con el fin de constituir la Asociación de Productores de Cebolla, que impulsará el cultivo y obtendrá los certificados de calidad Global Gap, que exigen las cadenas de distribución para la venta de hortalizas para el consumo humano. Según destacó el impulsor de estos cultivos, el técnico agrícola Jaime Rodríguez, resulta más barato certificar toda la cosecha, principal motivo de la agrupación de los productores que, de otra forma, deberían conseguir un certificado para cada explotación.

El aseguramiento de la calidad se realiza en dos fases: una previa, en la que se analizan el agua de riego, el suelo de las parcelas y los productos fitosanitarios utilizados, mientras que la segunda consiste en una auditoría de campo durante la cosecha. Este requisito se aplicará en la presente campaña solo a la cebolla y no a la zanahoria, ya que, como en la primera hortaliza citada, la cosecha de este año será de prueba.

RENTABILIDAD

La docena de agricultores que plantó cebolla en 2018 obtuvieron un beneficio medio de cercano a los 2.800 euros por hectárea "limpios: descontados cánones y tarifas de agua, renta de la parcela... todo", explicó el técnico de la firma bañezana Rajorsa. Los almacenistas de Levante y Andalucía a los que se destinó la producción —se sembró bajo contrato previo— destacaron la calidad de la producción leonesa por su capacidad de almacenamiento. Las últimas partidas "se han vendido este mes y podían haber aguantado hasta marzo, uno o dos meses más que la cebolla del sur, gracias a la materia seca que posee la nuestra".

Los rendimientos del cultivo resultaron satisfactorios, especialmente para aquellos agricultores que sembraron antes —las lluvias de primavera retrasaron muchos cultivos el año pasado—.

Además de los fines de comercialización y aseguramiento de la calidad, la asociación de productores cumple con un papel de transferencia de conocimientos, de manera que los cultivadores "conozcan las plagas que le afectan" para atajarlas cuanto antes, "así como las variedades que podemos sembrar en León, de ciclos cortos o muy cortos", explicó Rodríguez. La variedad de cebolla se mantendrá este año: de grano, amarilla, de día largo, tipo industria 2.

En cuanto al cultivo de la zanahoria, la experiencia se ciñe este año a 15 hectáreas, con, hasta el momento, cuatro agricultores. Se sembrará en parcelas de Posada y Torre, Toral de Fondo, Alija del Infantado y, posiblemente, también en la comarca de la Cepeda". Las pruebas realizadas el año pasado en Toral de Fondo, "con muchas variedades", han llevado al grupo a inclinarse por una variedad "para la industria del congelado". El cultivo cuenta con la ventaja de aprovechar la misma sembradora que se adquirió el año pasado para la cebolla. La recolección se efectuará "con la misma máquina que utilizamos para la patata y para la cebolla. La única diferencia es el cambio de cabezal según el cultivo para el que se emplee. En la zanahoria es preciso, además, el cambio de la cinta de arranques "por otra con menor luz entre hierros" para que la raíz no se cuele entre estos.

El cultivo de la variedad de zanahoria elegida "es similar al de la remolacha, que conocen los agricultores de esta zona", explicó el técnico. "Se podría optar por alguna variedad de consumo en fresco en terrenos más arenosos de vega, pero exigiría a los agricultores más mano de obra".

Al igual que la remolacha, el tipo elegido cuenta con la ventaja de que "puede quedarse en tierra" si un otoño lluvioso impidiera su arranque, lo que no sería posible en variedades para fresco, "que necesitan entrar por los ojos". Las estimaciones de rentabilidad por hectárea que se obtendrá de esta raíz rondará los 2.000 euros.

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