Tras aplazar la primera fecha, los senderista bañezanos pudieron disfrutar del Embalse de Bárcena

Senderismo embalse de barcena

El Club Deportivo Atlético Bañezano comenzó el año y la temporada con una ruta sencilla en el entorno del embalse de Barcena, muy cómoda y con frío, que tuvo como primera anécdota el que por segunda vez en la breve historia de esta sección de senderismo  hubo que cambiarla de día debido a la meteorología.

Eso también conllevo el no poder ver imágenes espectaculares de la ruta, como la nieve, el hielo y la escarcha que bordeaban y acompañaban durante todo el camino en carretera, árboles, matojos, riachuelos y en todo lo largo del recorrido, así como un colorido espectacular que ofrecía la naturaleza, en un paseo cómodo y ligero, uno de los más cómodos de todos los realizados hasta ahora.

La parada y el café de los 59 viajeros fue en Congosto, donde se cogieron fuerzas y sobre todo temperatura para comenzar una ruta al lado del embalse de Barcena, con la vista al fondo, espectacular y como contraste del paisaje la central de Compostilla, una imagen realmente curiosa y que, fue después acompañada de otras preciosas.

El paseo, a lo largo del río Sil, por la antigua carretera de Congosto a Santa Marina del Sil, sin tráfico ya con los antiguos puentes que vadeaban el río, tanto de ferrocarril como de carretera, y con un río muy menguado en su capacidad que (como hace un par de años en Barrios de Luna) permitía acercarse y bajar hasta muy cerca del agua y contemplar maravillas que en otras ocasiones serian difíciles de ver.

Esas montañas de pizarra, esa vegetación preciosa que el río cubre en numerosas etapas del año, fueron claramente de lo mas bonito de la ruta, eso y como no, el fenomenal ambiente de los caminantes, que hacen de estas rutas un espectáculo de risas, buen humor y alegría.

La llegada a Santa Marina del Sil hizo que se contemplaran casas viejas, muy viejas, de tejados de pizarra, tan típicos en La Cabrera y en el Bierzo, y muchas de ellas abandonadas totalmente, hasta el punto de cruzarnos con una sola persona en el pequeño pueblo.

Después la comida, a la vera del Sil, en una antigua edificación ya derruida por el agua y el tiempo que bien pudo ser una estación o un abrevadero, para luego continuar la marcha, entre puentes viejos, semiderruidos, con el arco iris a lo lejos, como marcando el camino y con la carretera y sus viejos quitamiedos,  el puente viejo con sus columnas como señal de que algún día sirvió para caminantes y vehículos como paso de un lugar a otro por encima del Sil-

La llegada, de nuevo a Congosto sirvió para otro café y para coger el autobús de regreso con la satisfacción de una nueva ruta y a la espera de la próxima, que si el tiempo lo permite será el día 10 de Febrero y el lugar elegido Sanabria, otro paraje de ensueño.

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