Una víctima más del sacerdote José Manuel Ramos Gordón es ocultado por la diócesis de Astorga

Juan Antonio Menéndez Obispo Astorga

La Diócesis de Astorga oculta que el cura José Manuel Ramos Gordón agredió sexualmente a otro seminarista en La Bañeza. Esta nueva víctima realizó la testifical durante el proceso de la denuncia de Francisco Javier contra el sacerdote pederasta.

"Declaró en León, aunque desconozco si lo hizo ante un notario", manifiesta Javier, que denuncia que esta es una de las razones por las cuales le deniegan el expediente de su proceso. Esta revelación contradice el ‘Protocolo de prevención y actuación frente a abusos sexuales a menores’ de la diócesis de Astorga, aprobado el 27 de diciembre de 2017. Este documento recoge la obligación del obispo de denunciar ante la Fiscalía los abusos sexuales a menores cometidos por miembros del clero. Y es que si bien es cierto que el caso ha prescrito para la justicia ordinaria, la Diócesis podría poner en marcha un proceso canónico para aclarar los hechos.

Este periódico ha preguntado al obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, acerca del caso del nuevo seminarista, pero de momento no ha obtenido respuesta alguna.

Carta al Vaticano

Esta semana, Javier ha solicitado de nuevo el expediente de su proceso. En esta ocasión ha enviado la reclamación a la Congregación para la Doctrina de la Fe, en Roma. En la carta, Javier solicita un documento que él mismo tuvo ante sus ojos pero que nunca le permitieron consultar. "La copia original está en el Obispado de Astorga, destaca al tiempo que denuncia que la única razón por la cual no le permiten el acceso radica en la "cantidad de información" que esconde. "En mi proceso declararon al menos once personas. además de los encubridores, a los que se exigió que mantuvieran el secreto una vez se cerró el expediente".

Las normas procesales de la Constitución Apostólica Pastor Bonus juzgan los delitos contra la fe y los delitos más graves cometidos contra la moral. Las normas procesales subrayan en su artículo 6 que el clérigo que comete un delito contra el sexto mandamiento con un menor de 18 años debe ser castigado según la gravedad del crimen, sin excluir la dimisión o la deposición.
El pasado 18 de octubre, Francisco Javier denunciaba la negativa de la Diócesis de facilitarle el expediente con la justificación de que se encontraba en Roma. "Si ni tan siquiera son capaces de darme el expediente, ¿de qué hablan?. Sólo saben decir palabras huecas, que no significan nada, y engañar". Javier asegura que no tuvo la posibilidad de acceder a la confesión del agresor, ni a las declaraciones realizadas por quienes encubrieron los abusos. Explica asimismo que durante su proceso le ofrecieron una reparación económica que él rechazó. "Estaba presente el notario del proceso, Francisco Javier Gay", manifiesta.

Este mismo mes, el diario El País publicaba una entrevista con el jesuita Hans Zollner, hombre de la máxima confianza del Papa y presidente del Child Protection Center en la Universidad Gregoriana. El sacerdote aseguraba que en el caso de los sacerdotes pederastas, España, podía hacer más.
José Manuel Ramos Gordón ha sido condenado por la Congregación para la Doctrina de la fe en dos ocasiones. En la primera de ellas, fue sancionado con un año de privación de su oficio de sacerdote por abusar de Francisco Javier y su hermano. En la segunda condena, se estableció diez años de reclusión en un monasterio a causa de los abusos sexuales cometidos contra un alumno del colegio Juan XXIII. Sin embargo, y según Diario de León publicó, el sacerdote aún no ha comenzado a cumplir su condena por la presentación de un recurso contra la sentencia. En el fallo, anunciado el pasado 16 de septiembre por el obispo de Astorga, se subraya que Ramos Gordón cometió abusos sexuales en el Juan XXIII de Puebla de Sanabria entre los años 1981 y 1984.

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